Personajes

Bernardo Pilón (Enano Guerrero 7 - Enano Defensor 1)

Lidda (Pícara 5/Guerrera2/Saqueadora2)

Alvin (Bárbaro 6)

Elroth Woren (Hechicero 9)

Azoth (Pseudodragón)

Jozan (Clérigo 6)

Matt (Chamán del dragón 8)

Cibeles (Maga 7)

LePod (Brujo arcano 7)

Bernardo Pilón (Marcos) [Actualmente, en la reserva, por discrepancias con el grupo]

El guerrero número 20

Tiempo atrás, azuzados por el incremento de población, los orcos subieron a las montañas buscando nuevos espacios. El asentamieno Enanos del clan de la Cabeza Roja ha sufrido el ataque y el asedio de estas bestias durante años, pero el avance orco era esta vez imparable .

Una patrulla de soldados enanos destacada en el acceso a la principal a la única fuente de agua en la zona, se encargaba de la defensa del manatial. El puesto estaba bien fortificado pero los orcos llegaron el oleadas de cientos. Veinte enanos defendieron la posición valientemente durante más de un mes, Veinte enanos bien adiestrados, pertrechados y motivados abatieron más de trescientos orcos cuyos cadaveres se pudrían al sol y eran pisoteados por la siguiente embestida, diecinueve enanos perdieron su vida defendiendo aquella posición y ganaron la gloria. Ahora se cantan canciones y las madres hablan y cuentan a sus hijos la historia como ejemplo de valor. Retroceder nunca, rendirse jamás.

Esta es la historia del enano número veinte … Bernardo Pilón …. que no tuvo la suerte de morir en ese campo de batalla y de su búsqueda de una muerte heróica, a la altura de sus compañeros:

Son tiempos dificiles para un soldado sin ejercito … no queda más salida que poner el hacha al servicio de alguna causa meramente comercial, por todos los goblins del infierno, ¿donde están los grandes ideales? …. para lo que hemos quedado.

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Enano guerrero

Diario de guerra


Lidda (Largo)

Era un frío día de Fireseek cuando Lidda abrió los ojos a la vida. Fuera llovía, y las calles de Caldero estaban vacías. Era más de media noche, pero Aide tuvo que dar a luz a su primera hija sin la ayuda de nadie. El padre, del cual casi no recordaba ya el nombre, desapareció en cuanto supo que estaban esperando un niño. Butorfanol , elfo aventurero, había seducido a Aide , pero para él solo era un juego, solo la utilizo el tiempo que su grupo estuvo descansando en la ciudad. Ella era una mujer joven ,casi una niña que se vio abrumada por la belleza y la verborrea del apuesto elfo, y ahora se encontraba sola y viendo nacer a una hija mestiza que no sabía como iba a sacar adelante. Sus padres habían renegado de ella cuando se enteraron de la aventura de su hija, y las únicas personas con las que podría contar era con Linda, al igual que ella ,camarera de la piojosa posada “ El Trasgo maloliente”. En estos momentos, la echaba mucho de menos, pero Linda tuvo que trabajar por las dos para que Histolab no la despidiera por faltar en una noche del día de la tierra, la noche de más trabajo de la semana…………….
Los primeros años de Lidda fueron difíciles. Vivían en un cuchitril en un callejón de la zona más cercana al lago. Lo compartían con Linda, y otra mujer, Evelyn, de carácter muy reservado, con la que, a pesar de que no pasaba mucho tiempo en casa, Lidda siempre se encontró muy a gusto. La condición de semielfa no era especialmente humillante en Caldero, a pesar de no haber muchos, era relativamente fácil cruzarte con alguno. Pero a Lidda nunca le gusto. Solo veía las miserias de su madre, todo el día currando por cuatro monedas guarras, y se empezó a obsesionar con su parte elfa. Su madre nunca le había hablado de su padre, pero ella consiguió sonsacar a Linda el nombre de su progenitor. Un día sin avisar a su madre, Linda cogió sus escasas pertenencias y partio en busca del grupo de Butorfanol. Se enroló en una caravana que se dirigía hacía el norte, y se ganó sus primeras monedas como escolta. Estuvo varios meses dando vueltas por el mundo hasta que dio con su padre. En ese momento se dio cuenta de su error. Su supuesto padre no quiso saber nada de ella ni de su madre, y le dejo muy claro que una de sangre mezclada, nunca tendría cabida en su vida. Lidda se encontró perdida , y dándose cuenta por primera vez que Caldero había sido su único hogar, decidió volver………..
18 meses después de su marcha, volvía a entrar por la puerta de la ciudad que le vio nacer. Se encaminó a su antigua casa, y solo encontró una familia de enanos, que no supieron darle ninguna noticia de las antiguas ocupantes. En “El trasgo maloliente” le dijeron que Aide y Linda habían abandonado la ciudad sin decir lugar de destino…..
A Lidda se le vino el mundo encima. Al salir de la posada, empezó a deambular por la ciudad, hasta que algo le llamo la atención. Una oscura silueta encapuchada se desplazaba por las sombras, pero algo le resultaba familiar. Al principio no sabía exactamente que era, por lo que se decidió a seguirla. A Lidda siempre se le había dado bien deslizarse sigilosamente y esconderse en sitios inverosímiles, pero esta vez sus habilidades no fueron suficientes. Al torcer una esquina, se vio apresada por unas fuertes manos y noto la punta de una daga en su cuello.
-¿Quién eres y porqué me sigues?- En ese mismo momento las dos se reconocieron:
-Lidda-
-Evelyn-
Apartando la daga, Evelyn abrazo fuertemente a Lidda, y la citó para esa misma noche pero más tarde alegando que tenía prisa.
Cuando se encontraron el “El trasgo maloliente”, Evelyn estaba profundamente agitada:
-Algo ha salido mal. Debemos irnos. Quizás me estén siguiendo.-
Salieron por la puerta trasera precipitadamente, y se encaminaron hacia las cercanías del lago. En la parte más oscura de un callejón, escondido detrás de unos viejos toneles, se encontraba un acceso hacia un sótano. Evelyn estaba visiblemente alterada, y no hacía otra cosa que mirar hacia la puerta.
-Lidda, se que esto te parecerá raro, pero necesito un favor.-
-Claro, lo que necesites-
-No te precipites, lo que te voy a proponer no es ni fácil, ni demasiado legal, pero ahora mismo eres la única persona en la que puedo confiar. Llevo años en Caldero, intentando recuperar un objeto, siguiéndole la pista, pero cuando estaba a punto de “cogerlo prestado”, me han descubierto. Es de vital importancia que lo recupere hoy antes de que lo cambien de sitio.-
-¿qué hay que hacer?- Pregunto Lidda.

Y así es como empezó la nueva vida de Lidda. Evelyn le enseño todo lo que sabía del oficio, como parecer invisible, moverse sin hacer ruido, equilibrismo, el uso de 2 armas, y todo lo que podría necesitar para desenvolverse en el duro mundo de la picaresca.

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Semielfa Pícara nivel 5/Guerrera nivel 2/Saqueadora1

Diario de Lidda

"Sin duda alguna estas perdiendo el tiempo con una panda de patanes, a los que oiria acercarse un sordo en un concierto de los Rolling Trasgos. Procura alejarte lo maximo posible para evitar problemas."
Lidda, preparándose a descender al tercer nivel del túmulo.


Alvin (Rafa)

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Semiorco bárbaro nivel 6

Diario (dictado de viva voz) de Albin


Elroth Woren (Dani)

Un chaval de 14 años con una infancia de lo más normal, hasta ese día. Toda su vida había vivido en la ciudad de Caldero, donde sus padres tenían una pequeña tienda de herramientas. Pero un día todo cambió para siempre. Era casi la hora de cerrar, y estaba ayudando a su padre a terminar de recoger cuando un par de sujetos encapuchados entraron en la tienda. No les dió tiempo a reaccionar. Mientras uno empujaba a su padre contra una estantería, el otro le sujetaba a él poníendole un cuchillo en el cuello…
"Si gritas le rebanamos el pescuezo" le dijo uno de los ladrones a su padre, a la vez que saltaba por encima del mostrador. Después de rebuscar un rato y apenas encontrar dinero, volvió a dirigirse a él preguntándole dónde estaba el resto. Ese día la cosa no había ido muy bien, y era toda la recaudación que habíamos conseguido. Al ladrón aquello no pareció convencerle. Elroth notó que la presión del cuchillo en su cuello cada vez era mayor, y sintió un hilo de sangre resbalando por su garganta. Todo ocurrió muy deprisa, apenas fue consciente de lo que pasó. Alargó su brazo hasta la cara de su captor, y pronunció unas palabras que jamás había oído. De sus dedos surgieron unas chispas y de repente el ladrón le soltó. Al girarse vió que apenas podía sujetar el cuchillo. Su compañero no dejaba de mirar a Elroth quizá tratando de medir sus opciones, pero finalmente se dió a la fuga. El ladrón al que Elroth había hechizado salió a la calle detrás de su compañero, sin embargo a los pocos metros de empezar a correr se desplomó en el suelo sin conocimiento.

En los días siguientes el rumor de lo ocurrido corrió como la polvora. A los tres días recibió la visita de un hechicero (Alexis Rodt) que quería verificar si lo ocurrido era cierto. Elroth repitió el hechizo, esta vez siendo consciente de lo que hacía. El hechicero, fascinado, le contó que el uso de la magia era un don escaso entre los humanos, y que si estaba interesado él podría instruirle en su dominio. Elroth aceptó y se convirtió en el pupilo de Alexis. Éste le enseñó los entresijos de la magia, y como llegar a dominarla, guardando la concentración hasta en las situaciones más críticas. Lo que más le fascinaba a Elroth de su maestro era su familiar. Tenía un halcón celestial (Rapier) con el cúal era capáz incluso de comunicarse o de transferir conjuros. Elroth adoraba a Rapier, y su mayor anhelo era conseguir un familiar tan increíble como el de Alexis. El día en el que Elroth finalizaba sus estudios, como regalo de despedida su maestro le enseñó el arte de invocar un familiar superior al que los hechiceros normales eran capaces. El proceso no era nada sencillo, y requería un período de meditación y de aislamiento hasta encontrar al familiar que sería su compañero hasta que la muerte los separase. Tras preparar la partida se encaminó a las montañas Hellfurnances en busca de su nuevo compañero…

"Pasé casi dos meses viviendo en las montañas, en busca de mi familiar… si he de ser sincero, no fue nada fácil… La primera semana me iba moviendo de un sitio a otro, cada noche dormía en un lugar diferente. Lo único que encontré fueron lobos y osos con ganas de devorarme, y creerme cuando os digo que en más de una ocasión estuvieron a punto de conseguirlo. Finalmente encontré una cueva abandonada, y decidí que era mejor rastrear la zona tomando un punto de inicio como referencia. Me levantaba por la mañana temprano y me encaminaba a la zona a rastrear hasta mediada la tarde. Antes de que oscureciera volvía de nuevo a la cueva. Y así fueron pasando los días… y ni rastro de ninguna criatura que pudiese tomar como familiar.

Hacía ya casi dos meses desde que había salido del pueblo el día que ocurrió todo. La paciencia empezaba a fallarme y me estaba replanteando buscar en otra zona del país. Tal vez en las montañas Jotens o en el bosque Suss. Esa mañana me levanté como todos los días y me encaminé hacia un pequeño valle que había descubierto el día anterior, escondido entre dos picos. Era un día frío de otoño, se notaba que el invierno se acercaba. A media mañana llegué al valle y decidí buscar un arroyo para llenar el odre de agua. Encontré una pequeña fuente que se deslizaba por una piedra enorme, en la ladera de una de las montañas. Allí fue donde lo encontré. En el suelo yacía inmóvil un oso lechuza, y otro tenía acorralado contra la pared a un pequeño pseudadragón. Tenía una herida bastante fea en el costado, y la membrana de una de las alas se había rasgado, pero aún así seguía mirando desafiante al monstruo. Parecía no tener valor como para poderse a tiro del pseudodragón y se mantenían a cierta distancia.

No lo dudé dos veces… había pasado mucho tiempo buscando a una criatura como aquella, y una oportunidad así no se me presentaría todos los días (hay que decir que uno de los requisitos para tomar un animal como familiar es que el tiene que simpatizar contigo, y que tiene que mantenerse a tu lado todo el día que dura el ritual por voluntad propia).

Me lancé a por el oso lechuza y con un par (de rayos) conseguí que cayera, pero hubo un pequeño error de cálculo… lel otro que estaba en el suelo no estaba muerto, si no dormido. Conseguí lanzarle otro rayo, pero me alcanzó con un garrazo en el pecho. Antes de caer inconsciente utilicé el último hechizo de rayo abrasador que me quedaba… creo que le di… pero aún seguía vivo… después… sólo oscuridad.

Debí de estar varias horas inconsciente, porque cuando desperté ya estaba anocheciendo. Todo me daba vueltas. Parecía que una manada de orcos me hubiera pasado por encima. A duras penas me puse en pie, y allí seguía él. Estaba agazapado a mi lado y alrededor estaban los cuerpos de los osos lechuza.

De repente una voz sonó en mi cabeza… “Soy Azoth, ¿quien eres tú y porque me has ayudado?”. Casi me caigo de culo… era el pseudodragón el que me estaba hablando. Desde luego aquella criatura era algo prodigioso. Me presenté y le conté cómo había llegado hasta allí. También le expliqué que estaba buscando alguna criatura para que me acompañara como familiar, y que él era exactamente lo que estaba buscando. Allí se quedó, mirándome como si estuviera traspasando mi cuerpo y contemplando mi alma. Pasó un buen rato hasta que volvió a hablar. Me dijo que estaba en deuda conmigo por haberle salvado la vida, pero que era libre y no quería atarse a ningún hechicero (y menos aún con uno de poca monta como yo). Aún así sabía que me debía mucho, y por ello accedió a acompañarme y ayudarme durante un tiempo. En un futuro ya veríamos lo que sucedía."

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Hechizos conocidos

Nivel 0 Nivel 1 Nivel 2 Nivel 3 Nivel 4
Detectar veneno Identificar Rayo abrasador Bola de fuego Convocar Monstruo IV
Detectar mágia Comprensión idiomática Fuerza de toro Disipar magia Invisibilidad Mayor
Luz Proyetil mágico Imagen múltiple Volar
Toque de fatiga Armadura de mago Resistencia Energía (Fuego)
Perturbar muertos vivientes Escudo
Atontar
Remendar


Humano hechicero nivel 9

Diario de Elroth Woren

Azoth (familiar pseudodragón)

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Jozan (PNJ)

Humano clérigo nivel 6
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Matt "El tiñoso" (Marcos)

Humano chamán del dragón nivel 8
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Al pequeño Matías su madre siempre le contó que su padre era un poderoso dragón de oro, que, adoptando la forma de un apuesto humano, bajó a la ciudad y quedó prendado de su belleza, él la sedujo y fue concebido como fruto de su amor una calida noche de primavera. En el “Conejo Rojo”, el burdel donde ella trabajaba en Brindol, esta historia siempre fue motivo de risas. Pero a Matías nunca le importó, su padre era un dragón y nadie podía cambiar eso.

Siendo aún muy joven, su madre falleció, unos dijeron que fue una tuberculosis, otros que de un mal de otro mundo, los más, que de una enfermedad venerea. Y Matías se quedo sólo. Tarem, el malnacido que por aquel entonces regentaba el prostíbulo, lo vendió a un buhonero llamado Morgan, por cincuenta monedas de oro, unas calzas poco usadas y dos cucharas de madera.

Morgan Adelspelger resultó ser algo más que un buhonero, recorría el país, comprando, vendiendo y sobre todo, abriendo bien los ojos y los oídos. Dos veces al año se internaba en las montañas del Escudo Gigante y en una oscura cueva se encontraba con su amo y señor, el dragón Drachenflarion, un enorme dragón rojo. Allí le contaba los rumores y las historias que corrían por las calles, le proveía de mercancías difíciles de adquirir para un dragón, de materias primas exóticas, perfumes, especias, y sobre todo objetos de Arte, de vez en cuando una vaca para el almuerzo y quien sabe que otras cosas.

La primera vez que Matt se vio ante el dragón, quedo maravillado, y le contó la historia que mil veces le había contado su madre, el dragón se retorció de risa de tal manera que casi echa abajo la gruta. La cosa es que, cayó en gracia al dragón, y éste le permitió acompañar a Morgan en sus viajes. A estas alturas, Matt empezaba a sospechar que la historia de su concepción podía no ser cierta.

Morgan introdujo a Matt en su filosofía de la vida, se trataba de un chamán del dragón rojo, servía a Drachenflarion y este le enseñaba algunos secretos dracónicos que le permitían realizar proezas sobrehumanas, y así se inició en el culto al dragón. Viajaron durante años, con él aprendió a engañar, a intimidar a los pueblerinos para obtener ventajas en los negocios, compraron metales preciosos, oro, esencias, objetos mágicos y otros niños que no corrieron la misma suerte que Matt y que fueron a parar a la panza de Drachenflarion, su Madre le había legado una mierda de historia acerca de sus orígenes, pero en esta ocasión la historia le salvo la vida.

Un día Morgan discutió con Drachenflarion acerca de una piedra preciosa del tamaño de un puño, el la sostenía en la mano mientras conversaban, la argumentación y la paciencia nunca han sido el punto fuerte de Drachenflarion, todo terminó un par de días después con Matt buscando la joya entre los excrementos del maldito dragón, apareció junto con parte de la armadura de Morgan y con todo lo que aquella bestia no pudo digerir.

Drachenflarion “invitó” a Matt a ocupar la vacante de Morgan y éste acepto encantado, puso su mejor sonrisa y partió de allí sonriendo y saludando con la mano … de esto hace ya un año y todavía no ha vuelto.

Adoptó el apellido Adelspelger, ya que, al fin y al cabo, Morgan era lo más parecido a un padre que había conocido. Y decidió que ya sabía suficiente del sendero del chamán del dragón como para instruirse por su cuenta.

Desde entonces busca fortuna y conocimientos dracónicos por los caminos, pensando en volver algún día a la cueva de Drachenflarion con el suficiente poder como para hacerse con su tesoro.

No tiene nada que ver con esta historia pero, recientemente alguien asesinó al viejo Tarem en Brindol, lo encontraron atado de manos y pies, boca abajo, le habían tapado la cabeza con unas calzas poco usadas, el mango de una cuchara de madera sobresalía de su culo, su pescuezo rebanado dejó un gran charco de sangre, sobre el cuerpo, había una bolsa con cincuenta monedas de oro. Curiosa manera de iniciar el camino al infierno.


Cibeles (Castillo)

Elfa maga nivel 7
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LePod(Alfonso)

Brujo arcano nivel 7

Aqui empieza tu historia.
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